La danza del vientre requiere mucha concentración, energía, relajación muscular y coordinación. Además de las calorías que se pierden en una sesión de baile, nos encontramos con otros muchos beneficios de la danza del vientre a nivel físico y emocional.
Pone a trabajar los músculos de la pelvis, la parte baja de la espalda y el tronco, y no sólo las extremidades como en otras danzas. Alivia tensiones musculares, dolores de espalda y otras dolencias en músculos y huesos.
Realizar actividad física, en este caso, bailar nos ayuda a liberar endorfinas que aumentan naturalmente la sensación de bienestar y eliminan el dolor. Es ideal para aliviar tensiones, estrés y estados depresivos, ya que ayuda a disipar el malestar psicológico, a recuperar energías, despejar la mente y combatir el aburrimiento. Mejora la concentración y el equilibrio.
Practicar estos movimientos pélvicos y de cadera ayuda a eliminar los bloqueos en músculos la zona baja del cuerpo, facilitando el trabajo de parto y el expulsivo (no se daña el suelo pélvico).
Incluso, en algunas culturas, las mujeres practican la danza durante el parto para aliviar los dolores y ayudar al bebé a descender. También, elimina dolores menstruales, problemas intestinales, estreñimiento, incontinencia urinaria y vaginismo.
Quizá lo más importante es que ayuda a la mujer de cualquier edad a reencontrarse con su feminidad y seducción.
