La danza contemporanea o moderna nace a finales del siglo XIX en rechazo de algunos bailarines a la rigidez propia de la danza clasica, en donde los movimientos, la música, la vestimenta y hasta el cuerpo, deben tener características determinadas, de ésta forma empezó la historia de la danza contemporanea.
Cualquier persona, sin importar su contextura física o edad, pueden practicar esta danza siempre que tengan un cuerpo fuerte y flexible.
A través de los distintos movimientos, el bailarín transmite ideas y sentimientos, buenos y malos, y para ello se vale de elementos de distintos tipos de baile. No existen pasos para bailar rígidamente definidos, ya que permite incorporar elementos de otros géneros.
Es una danza interpretativa, que se basa en la exteriorización de emociones a través de las figuras que se representan y la sincronización con la musica. No se intenta seguir una coreografía predefinida con una historia clásica.
En las coreografías, destacan los movimientos en el suelo y los saltos con caída, en contraposición a los saltos y pasos elevados propios de la danza clasica.
La vestimenta pierde importancia y no se utilizan ropa típica y zapatillas de danza clásica. Los bailarines pueden usar distintos atuendos y generalmente, danzan descalzos.
La puesta escénica toma una gran relevancia con la incorporación de elementos multimedia como vídeos e imágenes para utilizar en el fondo del escenario.
